La conocí por casualidad así como se conocen los grandes amores. Teníamos un amigo en común llamado Rafael, el cual mando mi pin por una cadena de mensajes y entre las personas que me agregaron estaba ella. Hablamos algunos días, pero nada del otro mundo, conversaciones triviales sin alguna profundidad. No se como sucedió, pero entre notas de vos y mensajes nos comenzamos a gustar. Ya era preciso e inevitable el conocernos, pero no era sencillo estábamos a varios kilómetros de distancia, varias horas y ciudades nos separaban, mas sin embargo eso no nos impidió cuadrar una cita para conocernos. Ese día estaba un poco nervioso, no sabia que podría pasar al conocernos, eran muchas sensaciones. La estaba esperando en un pequeño centro comercial, el cual estaba un poco vació, no habían muchas personas. Habia llegado primero que ella y los minutos pasaban y eran como horas para mi. Fueron como 20 minutos de agonía, mientras la confundía con cualquier chica que veía a lo lejos ¿Y si es ella? me preguntaba, mientras estaba sentado en un banco y veía a los niños correr de un lugar a otro. Sentía que temblaba, pero no sabia porque yo no era tan tímido. Pensaba en aquello que le iba decir cuando la conociera por primera vez, cuales iban a ser mis palabras. Al fin veo de lejos una chica con una blusa anaranjada, de baja estatura, sonriendo mientras se iba acercando a mi. Me quede sentado mientras se iba acercando, ya que me parecía que yo era muy alto para ella.
-Hola Jonathan, como estas? Por fin nos conocemos. (Beso en el cachete muy cerca de la boca)
-Hola Rebeca. Bien y tu como estas? Ya era hora de que nos conociéramos.
Hablamos varios minutos sentados allí en el banco. Decidimos ir a caminar por el centro comercial y se notaba la diferencia de estatura entre ambos. Nos sentamos en un lugar donde casi no pasaban personas, estaba muy solo, era el lugar perfecto. Nos comenzamos a contar cosas sobre nuestras vidas, que por las limitaciones del teléfono no habíamos tenido la oportunidad de hablar. Fue así como me relevo un secreto que según ella no le había contado a nadie. Llegamos a ese punto de confianza que a mi me pareció incleible, aunque estaba acostumbrado a que las personas me revelaran cosas que ha nadie antes le habían dicho ya que soy un chico que le gusta escuchar y tengo empatia con los demás. Fue mucha la química que hubo entre ambos y entre palabras y palabras, callamos y nos besamos.
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